¡Proletarios de todos los países, uníos!

LINEA MILITAR

Partido Comunista del Perú
1988

LINEA MILITAR

INTRODUCCION

Enarbolando, defendiendo y aplicando el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo, el Presidente Gonzalo ha establecido la línea militar del Partido. En la I Conferencia Nacional Ampliada de noviembre de 1979 fue acordada como centro de la línea política general y la está desarrollando a lo largo de la guerra popular.

El Presidente Gonzalo ha integrado persistentemente la verdad universal del marxismo- leninismo-maoísmo con la práctica concreta de la revolución peruana combatiendo y aplastando el revisionismo y a líneas oportunistas de derecha; aplicando el materialismo dialéctico a la cuestión de la guerra, por eso la línea militar expresa también el pensamiento filosófico del Presidente Gonzalo y resume las leyes de la guerra, de la guerra revolucionaria en general y de las leyes específicas de la guerra revolucionaria en el Perú. La línea militar es vital para nuestro trabajo ideológico, político, militar, económico y cultural y nos permite diferenciar a la línea militar proletaria de la línea militar burguesa.

La línea militar son las leyes que rigen la guerra popular para la conquista del Poder y la defensa del mismo. Consta de tres elementos: 1) Guerra popular, que en nuestro caso se especifica como guerra popular unitaria, campo principal, ciudad complemento; 2) Construcción de las fuerzas armadas revolucionarias, que en nuestro caso se especifica como Ejército Guerrillero Popular, que tiene como particularidad la incorporación de la milicia para avanzar hacia el mar armado de masas, y; 3) Estrategia y táctica que se plasma a través de campañas de cerco y aniquilamiento y contracampañas de cerco y aniquilamiento, que en nuestro caso se especifica aplicando planes políticos y militares que cuentan con estrategia política y estrategia militar concretados en campañas con contenidos específicos.

I. LA GUERRA POPULAR

1. SOBRE LA GUERRA POPULAR EN EL PERU.

El Presidente Gonzalo reafirmándose en la ley de la violencia revolucionaria como ley universal, asume la teoría militar más alta del proletariado establecida por el Presidente Mao: la guerra popular que tiene validez universal y rige para todo tipo de países, debiendo especificarse a las condiciones de cada revolución. Así la guerra popular mundial es la forma principal de lucha que el proletariado y los pueblos oprimidos del mundo deben enarbolar para contraponerla a la guerra mundial imperialista. Parte de que la guerra popular es una guerra de masas y sólo puede realizarse movilizando a las masas y apoyándose en ellas. Dice: “Las masas nos dan todo, desde los mendrugos del pan que se quitan de la boca hasta su preciosa sangre que late junto a la de los combatientes y los militantes regando el camino de la guerra popular por el nuevo Poder”. Y que las masas deben ser organizadas armadamente en el Ejército Guerrillero Popular; en las Bases de apoyo todos los hombres y mujeres de cada Comité Popular están organizados militarmente, en las ciudades también actúa el Ejército Guerrillero Popular y se aglutina progresivamente a las masas en las diversas organizaciones nuevas en y para la guerra popular; el Movimiento Revolucionario de Defensa del Pueblo es la concreción del Frente en las ciudades y su objetivo es llevar a las masas a la resistencia, servir a la guerra y en función de la futura insurrección.

Sostiene que para llevar adelante la guerra popular hay que tener en cuenta cuatro problemas fundamentales: 1) La ideología del proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo que debe especificarse en un pensamiento guía, por eso nos basamos en el marxismo-leninismo- maoísmo, pensamiento Gonzalo, principalmente en éste; 2) La necesidad del Partido Comunista del Perú que dirige la guerra popular; 3) La guerra popular especificada como guerra campesina que sigue el camino de cercar las ciudades desde el campo; y 4) Bases de apoyo o nuevo Poder, la construcción de las Bases de apoyo, es la esencia del camino de cercar las ciudades desde el campo.

Analiza el proceso histórico de nuestro pueblo y demuestra que éste siempre ha luchado, que “se ha acunado y avanzado en la violencia revolucionaria, es en ella, en sus diversas formas y gradaciones, que nuestro pueblo conquistó reivindicaciones, derechos y libertades, pues nada le cayó del cielo ni le fue dado, `malgrado lo que digan los traidores’ todo lo conquistå en definitiva con violencia revolucionaria, en ardorosa contienda contra la violencia reaccionaria; así se conquistaron las ocho horas, así se conquistaron tierras y se retuvieron, así se arrancaron derechos y se derrumbó tiranos. La violencia revolucionaria es, pues, esencia misma de nuestro proceso histórico… es fácil entender que el desarrollo y triunfo de la revolución peruana, de nuestra revolución democrática, de la emancipación del pueblo y de la clase, será lograda únicamente a través de la más grandiosa guerra revolucionaria de nuestro pueblo, alzando en armas a la masa a través de la guerra popular”.

Saca la lección de que los hechos políticos y militares son los que han definido los grandes cambios en el país, nos dice que primero se da el hecho militar y después el cambio político. Así se reafirma en que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Nos enseña cómo las masas de nuestro pueblo han luchado contra los explotadores, así desde el siglo VII en que surge el Estado en el Perú, las masas han combatido la opresión y explotación. Que el imperio incaico estableció su dominación a través de guerras de conquista y se definió su predominio en la batalla de Yahuarpampa contra los Chancas para luego expandirse a través de guerras; éste fue un hecho político y militar.

La conquista por la corona española fue otro hecho político y militar que se impuso aplastando la resistencia de los indígenas y utilizando las luchas internas dentro de los conquistados; sin embargo debe resaltarse entre otras la lucha de Manco Inca que condujo una rebelión contra los españoles.

La imposición del Virreinato fue otro hecho político y militar que aplastó a los propios conquistadores y para mantenerse tuvo que enfrentar grandes levantamientos campesinos como el de Juan Santos Atahualpa; y en 1780 el poderoso movimiento de Túpac Amaru que llegó a levantar 100 mil hombres y se extendió desde Cusco y Puno hasta Bolivia, y puso en grave riesgo el dominio virreinal repercutiendo en Argentina, Colombia y México y removió América; movimiento derrotado pero que removió y socavó el Virreynato preparando así condiciones para la Emancipación; pero recordar que Túpac Amaru fue un cacique para ver su carácter de clase.

La Emancipación es otro hecho político y militar y tiene tres momentos: primero, en el siglo XVIII levantamientos campesinos, Túpac Amaru por ejemplo; segundo, levantamientos en ciudades, como la de Zela en Tacna y las guerrillas, resaltándose las de Cangallo y Yauyos a más de muchas otras; tercero, enfrentamiento de grandes ejércitos que rematan las gestas libertarias con San Martín y Bolívar, definiéndose en la batalla de Ayacucho de 1824. Comprender que si bien la Emancipación fue dirigida por los criollos tuvo el mérito de romper con el dominio de la corona española; que San Martín fue un gran estratega militar y Bolívar demostró condiciones de estratega político y militar, ambos combatieron por emancipar varios países de América sin buscar beneficio alguno, mostrando que para servir a una gran causa hay que poner siempre por delante el interés general y nunca el personal, y esto sin ser comunistas.

En la República seguían mandando los terratenientes pero enfrentando a sangre y fuego grandes luchas campesinas, entre ellas la de Atusparia y Uscho Pedro o la de Llaccolla en Ocros. Aquí tenemos el negro capítulo de la guerra con Chile donde se enfrentaron ambos países movidos por los intereses de los ingleses y de los franceses que buscaban nuestras riquezas del guano y el salitre; guerra que frenó el incipiente desarrollo capitalista del país y mostró el sucio papel de las clases dominantes, parte de las cuales capitularon ante Chile; pero hay que resaltar la heroica resistencia de las masas contra el invasor en defensa del pueblo y la integridad territorial, resistencia que tuvo especial fuerza en las serranías del Centro-Sur del país donde se formaron las guerrillas; Cáceres, que era un militar terrateniente, cumplió un papel importante en esa circunstancia.

La guerra con Chile que se dió desde 1879 a 1883, llevó al hundimiento de la economía peruana; para entrar recién en 1895 al comienzo del capitalismo burocrático que inicia el desarrollo de la sociedad peruana contemporánea. El siglo XIX nos va a dejar el pasar de ser colonia a ser semicolonia y de ser feudal a ser semifeudal y comienza a desarrollarse el capitalismo burocrático ligado al imperialismo yanqui que va a desplazar a los ingleses. Surge el proletariado moderno y cambia los términos de la lucha política.

De todo este proceso histórico salen las siguientes lecciones: que el pueblo siempre ha luchado, no es pacífico y aplica la violencia revolucionaria con los medios que tiene a su alcance; que las luchas campesinas son las que más han remecido los cimientos de la sociedad y que éstas no han podido triunfar porque les faltó la dirección del proletariado representado por el Partido Comunista; y que los hechos políticos y militares definen los grandes cambios sociales.

Desde la posición de la línea militar, el Perú contemporáneo tiene tres momentos ligados a la aparición del proletariado que funda su Partido para tomar el Poder a través de la violencia revolucionaria, especificando su camino, lo que se sintetiza en el proceso de la línea militar del Partido.

En el primer momento, de 1895 a 1945, se constituye el Partido Comunista del Perú y en cuanto a la línea militar Mariátegui establece el “Señalamiento y esbozo del camino”. Las heroicas luchas obreras por salario, jornada de ocho horas y condiciones de trabajo, los movimientos campesinos de la Sierra Sur del país por tierras y los del proletariado agrícola, a más de las luchas de los universitarios por la reforma van a ser un complejo agudizamiento de la lucha de clases en que el proletariado peruano madura y Mariátegui funda el Partido Comunista del Perú, el 7 de octubre de 1928, bajo el marxismo-leninismo.

Señala y esboza ideas fundamentales sobre la violencia revolucionaria, dice: “no hay revolución mesurada, equilibrada, serena, plácida”, “el Poder se conquista a través de la violencia… se conserva el Poder sólo a través de la dictadura”. Concibe la guerra como prolongada: “una revolución no se cumple sino en muchos años. Con frecuencia tiene períodos alternados de predominio de las fuerzas revolucionarias y de predominio de las fuerzas contrarrevolucionarias”; establece la relación entre política y guerra; comprendió que la revolución genera un ejército de nuevo tipo con tareas propias y diferentes a las de los explotadores; así también comprendió el papel del campesinado y la participación vital de la clase obrera dirigente; que la revolución bajará de los Andes, que “abatida la feudalidad latifundista, el capitalismo urbano carecerá de fuerzas para resistir a la creciente obrera”; que para que haya revolución se necesita fusiles, programa y doctrina; concebía la revolución como una guerra total en la que se conjuncionan los elementos políticos, sociales, militares, económicos y morales y cada bando pone en tensión y mueve todos los recursos que puede. Rechazó totalmente un camino electorero.

Muerto Mariátegui, en abril de 1930, la derecha con Ravines va a usurpar la dirección del Partido y se produce el cuestionamiento y la negación del camino de Mariátegui, de palabra invocan insurrección pero caen en electorerismo. El llamado “Congreso de Constitución” del Partido de 1942 sanciona la táctica capituladora de la “Unión nacional”, tanto en la política interna como en la internacional. El Partido va a ser influenciado por las ideas browderistas, que son un antecedente contemporáneo, donde hay un claro abandono de la violencia revolucionaria, una táctica electorera y centrar en el “Frente Democrático Nacional”. Sin embargo, la línea roja pugnó por defender las posiciones marxista-leninistas aunque fue duramente combatida y la lucha interna se resolvía a través de expulsiones.

En el segundo momento, de 1945 a 1980, se reconstituye el Partido Comunista del Perú y en cuanto a línea militar el Presidente Gonzalo establece la “Definición y Bases del Camino”. Este segundo momento tiene dos partes: La primera del 45 al 63 que es de “Nuevos impulsos por el desarrollo del Partido e inicios de la lucha contra el revisionismo” y la segunda parte, del 63 al 80 que es del “Establecimiento de la línea política general y reconstitución del Partido”.

En la primera parte del segundo momento, a mediados de la década del 50 se inicia la lucha por reactivar el Partido que había quedado deshecho después del golpe de Estado de Odría. Posteriormente, en el Partido comienza a abrirse paso la lucha contra el revisionismo; este proceso se da en medio de la repercusión de la revolución cubana y principalmente porque empieza a desenvolverse a nivel mundial la lucha entre marxismo y revisionismo. Comienza a discutirse el camino de la revolución, se vuelve a hablar de lucha armada y en el IV Congreso del Partido, en 1962, se acuerda que en el Perú son factibles las llamadas “dos vías”: “la pacífica y la violenta”, asimismo que “la revolución puede seguir el camino de cercar las ciudades desde el campo como de la ciudad al campo”, pero, pese a esta palabrería en esencia subsistía el viejo electorerismo concretado entonces en el llamado “Frente de Liberación Nacional”, estaba el revisionismo de Jruschov. Aquí empieza a destacarse las posiciones políticas del Presidente Gonzalo que sienta bases de la línea roja y adhiere a las posiciones del Presidente Mao en la lucha entre marxismo y revisionismo.

En la segunda parte del segundo momento, de 1963 a 1980, tenemos el “Establecimiento de la línea política general y reconstitución del Partido”, esta tarea la llevó adelante el Presidente Gonzalo constituyendo la fracción roja del Partido en una intensa brega de más de quince años y a través de tres políticas estratégicas:

Del 63 al 69 guió a la fracción roja bajo la política estratégica de seguir el “Camino de cercar las ciudades desde el campo”; del 69 al 76 guió al Partido con la política estratégica de “Reconstitución del Partido para la guerra popular” y del 76 al 79 con la política estratégica de “Culminar la Reconstitución y Sentar Bases” para el inicio de la lucha armada.

Durante la primera política estratégica de seguir el “Camino de cercar las ciudades desde el campo”, los comunistas del Perú son conmovidos profundamente por la lucha entre marxismo y revisionismo y las posiciones marxistas calan en la organización. En la década del 60 va a darse un gran movimiento campesino que movilizó 300 a 500 mil campesinos que lucharon por la tierra pero que no se convirtió en lucha armada por una dirección revisionista; se va a producir un gran movimiento de lucha huelguística en la clase obrera, también la lucha universitaria se desarrolla a más alto nivel. Todo esto va a repercutir en el Partido y el Presidente Gonzalo va a forjar a la fracción roja en Ayacucho, con ideas claras de que el Partido es para tomar el Poder, que debe basarse en la teoría marxista; desencadena una lucha frontal contra el revisionismo que tenía su centro en la Unión Soviética, adhiere firmemente a las posiciones del Partido Comunista de China y principalmente del Presidente Mao; plantea que: “el campo es un poderoso fermento revolucionario”, “al campo y a los campesinos pobres hay que prestar especialísima atención”, que “nuestra revolución será del campo a la ciudad” y confluye con las distintas bases del Partido para expulsar al revisionismo y a sus encallecidos representantes Jorge del Prado, Acosta, Juan Barrio, en la IV Conferencia Nacional, enero del 64. Así nuestro Partido va a ser uno de los primeros en romper y expulsar al revisionismo de sus filas.

El Presidente Gonzalo se abocó a parar el Partido en el Comité Regional de Ayacucho; puso el centro del trabajo partidario en el campo; en la ciudad organizó a las masas pobres en la Federación de Barrios, reorganizó el Frente Estudiantil Revolucionario; pero lo trascendental es que pese a la oposición de la nueva dirección central montó el “Trabajo especial” aplicando un acuerdo partidario; esto es, el trabajo militar del regional y le dió tres funciones: política, militar y logística; posteriormente, en aguda lucha de dos líneas contra las posiciones de la dirección central que quería controlar el trabajo militar, combatió el militarismo, el mercenarismo y el foquismo. En estas circunstancias se van a dar las guerrillas del MIR, posición que expresa la lucha de nuestro pueblo desde un punto de vista pequeño burgués, sigue una línea militarista y soslaya al Partido, y a pesar del desfasamiento con el ascenso campesino mostraba la factibilidad de la lucha armada como perspectiva, siempre y cuando fuera dirigida por una línea justa y correcta y bajo la dirección del Partido; por eso el Presidente Gonzalo se opuso a que el Partido se disuelva y se ponga a la cola del MIR y del ELN en un supuesto Frente. En 1967, en la reunión de setiembre del Buró Político Ampliado nos va a plantear un Plan Estratégico donde están un conjunto de medidas que debía tomar el Comité Central para la construcción de los tres instrumentos, teniendo como tarea principal el formar las fuerzas armadas que era acuerdo de la V Conferencia Nacional del 65; esto se da en medio de una lucha de fracciones donde especialmente las fracciones de “patria roja” y la del liquidacionismo de derecha de Paredes contienden por copar la dirección del Partido, y Paredes pretende reeditar la táctica de ponerse a la cola de una facción de la gran burguesía y los de “patria roja” se van a desbordar en oportunismo de derecha.

Durante la segunda política estratégica de “Reconstituir el Partido para la guerra popular”, el Presidente Gonzalo va a plantear que subyace el revisionismo dentro del Partido y que es necesario la reconstitución del mismo sobre la base de unidad partidaria: el marxismo- leninismo-pensamiento Mao Tsetung, el pensamiento de Mariátegui y la línea política general; posiciones que fueron combatidas por las otras dos fracciones mencionadas y con el mal manejo de la lucha de dos líneas que hizo Paredes va a llevar a la explosión del Partido. El Presidente Gonzalo comprendió la necesidad de la reconstitución del Partido y la necesidad de librar una lucha interna por concretarla, barriendo el revisionismo como lo prueban los editoriales que escribió en Bandera Roja de diciembre del 67 “Desarrollar a fondo la lucha interna” y la de abril de 1968 “Profundizar e intensificar la lucha interna en la práctica revolucionaria”. Va a trabajar por concretar la violencia revolucionaria en guerra popular, en el camino de cercar las ciudades desde el campo cumpliendo la tarea principal que demandaba el Partido: la construcción de las fuerzas armadas revolucionarias, planteando que la base insustituible es el desarrollo del trabajo campesino revolucionario, que sin un buen trabajo en las masas campesinas, esto es, orientado por el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, dirigido por el Partido Comunista no puede haber desarrollo de la fuerza armada ni de la guerra popular. Luego, dijo que no sólo hay que retomar la vigencia de Mariátegui sino desarrollarlo. Establece el Programa Agrario del Partido, en mayo del 69 y el 72 establece el Plan Estratégico del Comité Regional de Ayacucho. Derrota al liquidacionismo de derecha y en el Partido quedan dos fracciones: la fracción roja fundamentalmente en Ayacucho, dirigida por el Presidente Gonzalo y la fracción “bolchevique” que principalmente actuaba en Lima, los así llamados “bolcheviques” desarrollaron una línea liquidacionista de izquierda, forma de revisionismo que aislaba al Partido de las masas, concebían que bajo el fascismo no se podía luchar, que bastaba línea y en lo militar se oponían a la guerra popular; fueron aplastados y sus cabezas huyeron, el 75.

Durante la tercera política estratégica de “Culminar la Reconstitución y Sentar Bases” para iniciar la lucha armada, el problema era culminar, dar por terminada la Reconstitución del Partido y sentar bases para iniciar la lucha armada; esto se va a definir en el VII Pleno de abril del 77 en que todo el Partido va a trabajar bajo la consigna de “Construir en función de la lucha armada”, en lucha contra los inicios de la línea oportunista de derecha que decía que Velasco había hecho la reforma agraria, que había que organizar a los campesinos en torno a la Confederación Campesina del Perú y que la guerra popular había que hacerla por las “reivindicaciones más sentidas de las masas” olvidándose del problema de la tierra y del Poder. Y, en las ciudades desarrollaron “obrerismo” centrando a la clase en gremialismo y oponiéndose a que cumpliera su papel dirigente. Aplastadas estas posiciones, el Presidente Gonzalo pone en marcha el “Plan Nacional de Construcción”, en junio del 77; decenas de cuadros son desplazados al campo en función de las necesidades estratégicas de la guerra popular y de construir Comités Regionales teniendo en cuenta las futuras Bases de Apoyo. En el VIII Pleno, de julio del 78 establece el “Esquema para la lucha armada”, éste en esencia nos plantea que la guerra popular en el Perú debe desarrollar la guerra popular como una unidad tanto en campo como en ciudad, siendo el campo el teatro principal de las acciones armadas, siguiendo el camino de cercar las ciudades desde el campo y, además tener en cuenta el proceso histórico social del país en lo militar especialmente, la importancia de la Sierra y principalmente del Centro al Sur en nuestra historia, la importancia de la Capital y ubicar al Perú dentro del consorcio de América Latina, en Sudamérica, particularmente, y dentro del contexto internacional y la revolución mundial. Todo el Partido entró a reorganización general poniéndose el centro en el campo para desarrollar la forma principal de lucha y la forma principal de organización y se pusieron bases de la construcción de los tres instrumentos de la revolución.

En síntesis, todo el proceso de la Reconstitución nos deja un Partido de nuevo tipo preparado para iniciar la guerra popular y dirigirla hasta la conquista del Poder en todo el país, proceso en el cual se forjó el contingente histórico que con la ideología del proletariado y bajo la dirección del Presidente Gonzalo estaba presto a asumir la conquista del Poder a través de la guerra popular.

En el tercer momento del Partido, de 1980 a adelante, el Partido entra a dirigir la guerra popular y en cuanto a línea militar se plasma la “Aplicación y desarrollo del Camino”; este tercer momento tiene cuatro hitos: 1) Definición; 2) Preparación; 3) Inicio; 4) Desarrollo de la guerra de guerrillas.

1) Definición. En esencia, el Partido toma el acuerdo histórico y trascendental de iniciar la guerra popular en el Perú, fue definido en el IX Pleno Ampliado de Junio del 79. Acuerdo que fuera logrado en medio de tres intensas luchas: la primera, contra la línea oportunista de derecha que se oponía a iniciar la lucha armada negando situación revolucionaria, inexistencia de condiciones y que había “estabilidad”; se los expulsó y el Partido acordó una nueva etapa y una nueva meta. La segunda lucha fue contra una nueva línea derechista que consideraba que iniciar la lucha armada era imposible, que era un “sueño”, que no había necesidad de tomar ese acuerdo porque era cuestión de principio. La tercera lucha fue con las divergencias en la izquierda, en la que se vieron los matices sobre cómo desarrollar la guerra popular estableciéndose que el matiz proletario era el del Presidente Gonzalo y por lo tanto era el que debía imponerse; todo el Partido hizo un compromiso de guiarse por la dirección del Presidente Gonzalo.

En cuanto a la construcción de las fuerzas armadas se tomó la medida de formar cuadros militares, grupos propios para acción y minar las fuerzas reaccionarias apuntando a soldados. En estrategia y táctica se replanteó el sistema orgánico.

2) Preparación. En este hito se sanciona el Programa del Partido, la línea política general de la revolución peruana y los Estatutos partidarios, se resuelven problemas de estrategia política referentes a la violencia revolucionaria, la guerra popular y Partido, Ejército y Frente Unico y se asume la siguiente Decisión: “¡Forjar en los hechos la I Compañía! Florezca la violencia concretada en iniciar y desarrollar la lucha armada; abramos con plomo y ofrendemos nuestra sangre para escribir el nuevo capítulo de la historia del Partido y nuestro pueblo y forjemos en los hechos la I Compañía. Perú, 3 de diciembre de 1979”.

El Partido preparó la lucha armada tratando dos cuestiones: 1) Problemas de Estrategia Política que dan el contenido, los objetivos de la guerra popular en perspectiva y en lo inmediato, así como las directrices que ha de tener la guerra popular, los planes militares y la construcción de los tres instrumentos y su ligazón con el nuevo Poder; 2) El Inicio de la lucha armada, este problema capital decisivo, mereció especialísima atención del Presidente Gonzalo quien estableció el “Plan de Inicio” guiado por la consigna “¡Iniciar la lucha armada!” que era la condensación de la política principal que debía plasmarse militarmente, y cuyo contenido comprendía: Primero, las tareas políticas a cumplir, esto es iniciar la lucha armada, boicotear las elecciones, impulsar armadamente la lucha armada por la tierra y sentar las bases de lo nuevo especialmente del Poder; segundo, formas de lucha: guerrilla, sabotaje, propaganda y agitación armadas, aniquilamiento selectivo; tercero, formas orgánicas y militares: destacamentos armados, con o sin armas modernas; cuarto, cronograma, día del inicio y duración del Plan, acciones simultáneas para fechas específicas; quinto, consignas: “¡Lucha Armada!”, “¡Gobierno de obreros y campesinos!” y “¡Abajo el nuevo gobierno reaccionario!”.

La Preparación se dio en lucha contra las posiciones derechistas que negaban condiciones y decían que el Partido no estaba preparado o que las masas no nos iban a apoyar, desertando el cabeza de estas posiciones las cuales fueron aplastadas.

3) Inicio. El 17 de Mayo de 1980 se inició la guerra popular en el Perú, “fue un desafiante golpe político de gran trascendencia que desplegando rebeldes banderas rojas e izando hoces y martillos proclamaba La rebelión se justifica' y El Poder nace del fusil’, convocando al pueblo, al campesinado pobre en especial a ponerse en pie armadamente, a encender la hoguera y estremecer los Andes, a escribir la nueva Historia en los campos y entresijos de nuestra tumultuosa geografía, a derrumbar los podridos muros del orden opresor, a conquistar las cumbres, a asaltar los cielos con fusiles para abrir la nueva aurora. Los comienzos fueron modestos, casi sin armas modernas, se combatió, se avanzó y construyò de lo pequeño a lo grande y del material débil, fuego inicial, devino el gran incendio turbulento y rugiente que se expande sembrando revolución y explosionando más impetuosa guerra popular”.

Este tercer hito duró de mayo a diciembre del 80 y se resolvió el problema de cómo iniciar la lucha armada, de pasar de efectivos de paz a efectivos de guerra, fue clave la militarización del Partido a través de acciones y el magistral Plan de Inicio; así nació lo nuevo: la forma principal de lucha, la lucha armada y la forma principal de organización, los destacamentos y pelotones. Las acciones más destacadas en el campo fueron las acciones guerrilleras de Ayrabamba y Aysarca y en la ciudad el incendio al Municipio de San Martín; siendo el boicot a las elecciones en el pueblo de Chuschi la acción que dio inicio a la guerra popular. Este plan se cumplió derrotando las posiciones derechistas que decían que el Plan era “hoxhista” y que las acciones se centraban en la ciudad, pues potenciaban la apariencia y confundían la esencia, ya que la propaganda reaccionaria daba grandes titulares a los sabotajes en ciudades y minimizaba las acciones en el campo. Es una especificación de la guerra popular en el Perú hacer del campo el teatro principal de las acciones y de las ciudades complemento necesario.

4) Desarrollo de la guerra de guerrillas. Se ha cumplido a través de tres planes militares: Desplegar la guerra de guerrillas, Conquistar Bases y Desarrollar Bases.

En cuanto a Desplegar la guerra de guerrillas se cumplió con un plan que duró de mayo 81 a diciembre 82 y tiene un período previo, de enero 81. “Abrir zonas guerrilleras en función de Bases de Apoyo”; implicó un salto ideológico-político al poner como base de unidad partidaria el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento guía del Presidente Gonzalo; militarmente se abrieron las guerrillas como un abanico en todo el país. “Conquistándose armas y medios, Removiendo el campo con acciones armadas y Batir para avanzar hacia las Bases de Apoyo” planes parciales cumplidos siendo el último “Batir” el eslabón con el siguiente plan; se avanzó en arrasar las relaciones feudales de producción apuntando contra el gamonalismo como punta de lanza y combatiendo los operativos policiales conjuntos; se cumplieron multitud de asaltos a puestos policiales y aniquilamientos selectivos al poder gamonal, generándose una gran movilización de masas campesinas que se incorporaban a las milicias, dando lugar a un vacío de Poder de la reacción y surgen así y se multiplican los Comités Populares. Aparecen así y se especifican las Bases de Apoyo.

Resaltemos las acciones como el asalto a la cárcel de la ciudad de Ayacucho dónde por primera vez actuó la Compañía, se jaqueó la ciudad y se arrancó decenas de prisioneros de guerra; los asaltos a los puestos policiales de Vilcashuamán, de Totos, de San José de Secce; los sabotajes a la red eléctrica y a las vías de comunicación; arrasamientos como los de Pincos, Toxama, Allpachaca, Huayllapampa entre otros. En las ciudades los sabotajes al capitalismo burocrático y al imperialismo, así como el apoyo a las huelgas con acciones armadas.

Aquí las posiciones derechistas que se combatieron fueron las de poder personal y feudo y también el retroceso en los hechos. Desplegar la guerra de guerrillas nos dio la más importante conquista: el nuevo Poder, los Comités Populares clandestinos que son el sustento de las Bases de Apoyo.

Ante el avance de la guerra popular el gobierno reaccionario de Belaúnde lanzó desde el comienzo mismo la persecución, la represión, la tortura, la cárcel y la muerte sobre los militantes, combatientes y las masas; han montado operativos policiales independientes y conjuntos de sus fuerzas policiales, Guardia Civil, Guardia Republicana, Policía de Investigaciones, a más de los cuerpos antisubversivos como los “sinchis”. Promulgaron el D.L. Nº 046 verdadera ley terrorista que viola los más elementales principios del derecho penal burgués; pero el resultado de todos sus planes ha sido el más rotundo fracaso, las masas rechazaron y resistieron la agresión. Ante el surgimiento del nuevo Poder se quebró la reticencia del gobierno de Belaúnde, que al comienzo minimizó el problema para guardar su falsa imagen democrática y se impuso la necesidad de clase de los explotadores, de los grandes burgueses y terratenientes bajo amparo del imperialismo yanqui, principalmente, y se encomendó a las fuerzas armadas (Ejército, Marina de Guerra y Fuerza Aérea), a la columna vertebral del Estado, el restablecimiento del órden público con el apoyo de las fuerzas policiales, poniendo en estado de emergencia y bajo control político-militar a la región de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica desde Diciembre del 82 hasta hoy.

El Presidente Gonzalo, ante el desarrollo de la guerra popular y la respuesta contrarrevolucionaria, que implicaba un salto cualitativo, planteó el Gran Plan de Conquistar Bases en el Comité Central Ampliado de Enero-Marzo del 83 donde definió las cuatro tareas políticas: reorganización general del Partido, creación del Ejército Guerrillero Popular, del Frente Revolucionario de Defensa del Pueblo y su concreción como Comités Populares en el campo y como Movimiento Revolucionario de Defensa del Pueblo en las ciudades y el Plan Militar de Conquistar Bases. Políticamente, la contradicción nuevo Estado – viejo Estado se fue abriendo paso y bajo la consigna de “Defender, desarrollar y construir” las Bases de Apoyo se desarrolla una dura contienda armada en la que la reacción lucha por restablecer el viejo Poder y la revolución por contrarrestablecer el nuevo Poder, esto es lo que llamamos lucha entre restablecimiento y contrarrestablecimiento y abarca los años 83 y 84. Se especificaron Planes militares para los zonales aplicando la táctica de dar vueltas y golpear el punto débil del enemigo; se cumplieron dos campañas exitosas en las que el nuevo Poder salió templado pasando su primera prueba de fuego; el Partido se fogueó y el Ejército Guerrillero Popular se desarrolló.

Las fuerzas armadas reaccionarias condujeron la guerra contrarrevolucionaria siguiendo las concepciones de su amo el imperialismo yanqui, la teoría establecida por éste sobre la guerra contrarrevolucionaria en base a su experiencia, principalmente a la extraída de Vietnam y, particularmente, de la sacada del combate contra la lucha armada en América Latina, en especial de Centro América; ésa es la fuente teórica básica a la que se añade la experiencia “antiterrorista” de Israel y de sus pares de Argentina, así como la asesoría de Alemania Federal, Taiwán, España, etc. A lo que añade la experiencia de los pocos meses de lucha antiguerrillera del año 65 y la más circunscrita de su lucha en La Convención. Las operaciones están bajo la dirección del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas que actúa según lo dispuesto por el Consejo de Defensa Nacional que encabeza el Presidente hoy Alan García, de ahí la directa e ineludible responsabilidad de éste. Estrategia contrarrevolucionaria que ha sido vencida reiteradas veces, aplastada y derrotada cabal y completamente por la guerra popular, mostrando ante el mundo una y otra vez la superioridad de la estrategia del proletariado sobre la del imperialismo.

Políticas específicas que aplicaron: masas contra masas; genocidio, fosas comunes; desapariciones hasta de pueblos enteros, en síntesis, desataron el terror blanco en el campo, especialmente en Ayacucho, Huancavelica y Apurímac. El resultado de este genocidio es de ocho mil setecientos peruanos muertos, de ellos cuatro mil setecientos asesinados de los más pobres y explotados del campesinado principalmente y de los barrios y barriadas de las ciudades y cuatro mil desaparecidos. Genocidio que no ha dado el resultado que ellos buscaban pues no aplastó la guerra popular sino que “la guerra popular arrecia golpeando contundente y desarrollándose”, probando lo que el Presidente Mao enseña que la represión lo que hace es atizar la revolución.

Dentro del Plan de Conquistar Bases se ubica el “Plan del Gran Salto” que sujetándose a la estrategia política específica de “dos Repúblicas se expresen, dos caminos, dos ejes” y a la estrategia militar de “generalizar la guerra de guerrillas”, ha plasmado cuatro campañas exitosas bajo las guías políticas de “Abrirnos campo político”, “Contra las elecciones generales del 85, entrabándolas, perturbándolas e impidiéndolas ahí dónde nos fuera factible”, “Contra la asunción del nuevo gobierno aprista” y “Socavar el montaje fascista y corporativo aprista”. La guerra popular se desarrolló en la región de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac y se expandió a Pasco, Huánuco y San Martín, cubriendo un ámbito desde el departamento de Cajamarca, en la frontera con Ecuador, en el Noroeste, hasta Puno en la frontera con Bolivia en el Sureste del país golpeando y remeciendo en las ciudades, especialmente en la Capital. Así, la guerra popular ocupa la Sierra fundamentalmente, esto es el eje histórico de la sociedad peruana y su parte más atrasada y pobre, para convertirla en el gran teatro de la guerra revolucionaria; avanza en la ceja de Selva y en las cabeceras de Costa. Así, pues, la guerra popular no fue concebida en una sola región sino en varias a desarrollar simultáneamente, pero en forma desigual, con una principal que puede variar de ser necesario y todo dentro de un plan estratégicamente centralizado y tácticamente descentralizado.

Entre las acciones más saltantes vemos los golpes a las bases de combate antiguerrilleras en el departamento de Ayacucho; la destrucción de los nucleamientos; entrabamiento al montaje de las microrregiones; en Huancavelica voladura de torres de la red eléctrica y destrucción de la red vial; arrasamiento de las asociativas agrarias de Cinto y Vichincha con reparto de ganado y apropiación de tierras; penetración en Apurímac; en el Centro emboscadas como la de Michivilca, sabotaje a la subestación de Centromín, sabotaje a la SAIS Túpac Amaru; en el Norte invasiones de tierras bajo la consigna “¡Conquistar la tierra!” que movilizó a 160 mil campesinos y confiscó 320 mil hectáreas mayormente pastizales y 12 mil reses, sabotaje al oleoducto norperuano, a la casa matriz del APRA en la ciudad de Trujillo, en el Sur se ha removido el problema de la tierra movilizando a más de 10 mil campesinos; en el Huallaga asalto al puesto policial de Aucayacu, arrasamiento de la gran empresa tealera, emboscada a la Guardia Republicana; en Lima Metropolitana sabotajes a embajadas como la del socialimperialismo ruso, a decenas de locales políticos del APRA, a los bancos y fábricas, todo lo que llevó a poner en estado de emergencia y toque de queda a la Capital bajo la responsabilidad de las fuerzas armadas en febrero de 1986.

Alan García Pérez prosigue la política contrarrevolucionaria de su antecesor y busca aplastar la guerra popular mediante genocidios como el de Accomarca, Llocllapampa, Umaru, Bellavista en el campo y en la Capital de la República ha desatado dos genocidios contra los prisioneros de guerra, el primero el 4 de Octubre de 1985 donde aniquilaron a 30 militantes y combatientes en la luminosa trinchera de combate de Lurigancho, pero eso no doblegó la heroica resistencia de los prisioneros de guerra quienes con su sangre plasmaron el Dia del Prisionero de Guerra y, el segundo el 19 de Junio de 1986 el más vil y execrable crimen premeditado con alevosía para aplastar la guerra popular y aniquilar los prisioneros de guerra quienes con una resistencia feroz infligieron la más grave derrota política, militar y moral al genocida gobierno aprista haciendo saltar y definir su dilema de servir a la gran burguesía, a su facción burocrática para desarrollar fascismo y corporativismo, quedando para siempre bañado en sangre el genocida de García y el partido aprista. Se plasmó el Día de la Heroicidad con la trilogía monumental de los 250 muertos en las luminosas trincheras de combate de El Frontón, Lurigancho, y el Callao.

Condenamos y desenmascaramos el oportunismo y revisionismo en sus diversas variantes: pro ruso, pro chino, a los falsos mariateguistas, a todos los que han actuado y actúan como delatores sirviendo de furgón de cola a la contrarrevolución, negando y combatiendo la guerra popular y tildándola de terrorismo repitiendo lo que Reagan y la reacción peruana y mundial dicen, no pudiendo nunca probar sus imputaciones y simplemente adjetivando y condenando la violencia “venga de donde viniere” y prosiguiendo sus viejas posiciones electoreras para pretender encasillar al pueblo en el cretinismo parlamentario, hundiéndose cada día más en la salvaguarda del viejo orden, su podrido parlamento, sus farsas electoreras, su constitución y sus leyes y viven temblando de temor reverencial ante las fuerzas armadas y el golpe de Estado; condenamos la actitud rastrera y capituladora de Barrantes Lingán, sus secuaces y compinches.

La estrategia política del Gran Plan de Conquistar Bases cumplida desde 1983, a través de las dos campañas de defender, desarrollar y construir I y II y del Plan del Gran Salto con sus cuatro campañas hasta diciembre de 1986, nos muestran el avance de la guerra popular, que estamos firmemente ligados a las masas, pese a todo lo que digan en contrario pues los hechos los desmienten irrebatiblemente; la guerra popular ha conquistado el ámbito que extendiéndose en Sierra, Selva y Costa marcha vigorosa y pujante construyendo lo nuevo y abriendo el porvenir; y, las Bases de Apoyo que son la médula del camino de cercar las ciudades desde el campo han sido conquistadas.

En cuanto al Gran Plan de Desarrollar Bases tiene una ubicación especial en la guerra popular, pues, la esencia de la guerra popular es desarrollar Bases de Apoyo, por eso el Gran Plan de Desarrollar Bases tiene que ver con la construcción del nuevo Poder y su desarrollo, tiene que ver con la perspectiva que se abre de la conquista del Poder en todo el país; así, la estrategia política es Desarrollar Bases y la estrategia militar es Desarrollar la guerra popular sirviendo a la revolución mundial, Plan que se cumple mediante un plan piloto.

Para triunfar la revolución engendra y aplasta una poderosa contrarrevolución; entramos, pues, a años decisivos en que el APRA sigue sin tener un plan estratégico; habla de “nueva estrategia” pero no hay tal, lo único que puede hacer es dotar de mayores medios, dar leyes políticas, económicas y sociales, fortalecer a los militares para facilitar que las fuerzas armadas nos combatan mediante un nuevo genocidio en nuevas condiciones, tanto para nosotros como para ellos. Para nosotros el genocidio en marcha se presenta en nuevas circunstancias, ya hemos pasado el genocidio del 83 y 84 que mostró el gran repudio popular y el fortalecimiento de la revolución. La reacción no puede sino aplicar genocidio pero fortalecerá a la guerra popular; podrá haber iniciales repliegues e inflexiones pero ganaremos persistiendo en el marxismo- leninismo-maoísmo, pensamiento Gonzalo, en nuestra política de los cinco desarrollos, en la invencibilidad de la guerra popular y en el apoyo del pueblo que hace y hará la historia siempre bajo la dirección del Partido Comunista.

Sobre las situaciones concretas y posibilidades que se nos presentan en el nuevo Gran Plan de Desarrollar Bases tener presente que:

1) Aparecen grupos armados como el MRTA y el CRP que se han refundido pero no tienen una definida concepción marxista, marchando así a servir al imperialismo, al socialimperialismo y al supuesto diálogo fascista al cual ya le han dado treguas unilaterales.

2) El Apra ya ha entrado a desenvolver fascismo y corporativismo encontrando serias y crecientes dificultades, como su creciente y sinuosa colusión y pugna con la burguesía compradora, entre otras contradicciones más importantes aún.

3) La lucha de clases se agudiza más, las masas pasan a defenderse y resistir; de darse explosiones citadinas, podrían ser usadas por el socialimperialismo y la reacción en general, a través de sus representantes.

4) Puede darse un golpe de Estado y, además, el propio García Pérez promover un autogolpe a fin de preservarse para el futuro.

5) En perspectiva, la reacción también podría jugar con un gobierno tipo Allende, usando al aprista Barrantes o a otro similar; dentro de esta posibilidad hay que considerar el siniestro papel de la Izquierda Unida.

6) El Estado peruano tiene problemas fronterizos que pueden atizarse en cualquier momento, como lo muestra la experiencia de otros países latinoamericanos; este problema debe verse seriamente.

7) El envio de tropas yanquis ya es un hecho real y no una simple posibilidad, su presencia está ligada a lo mismo en otros países, especialmente limítrofes y debe verse en relación con medidas militares tomadas por Brasil.

8) Las guerras imperialistas y sus agresiones siguen aumentando; y la guerra mundial por la hegemonía entre USA y URSS sigue preparándose a través de colusión y pugna de dimensión global y, en consecuencia, la guerra popular es necesidad perentoria y la guerra popular mundial insoslayable perspectiva.

Todas estas posibilidades hay que tenerlas seriamente en cuenta para manejar la guerra popular con la política al mando y, particularmente, la perspectiva de la conquista del Poder en todo el país que se puede presentar y hay que asumirla; por tanto estar ideológica, política y organizativamente firmemente preparados.

La I Campaña del Plan Piloto del Gran Plan de Desarrollar Bases ha significado el más grande remecimiento y la mayor repercusión nacional e internacional; se está fracturando más el viejo Estado, nunca había sido remecido de esta manera por nadie en el Perú. Ahora nos corresponde cumplir la necesidad política e histórica de “¡Culminar brillantemente estableciendo un hito histórico!” en la II Campaña. Entendiendo que el Plan Piloto es como la batalla inicial de todo el Gran Plan de Desarrollar Bases.

En conclusión, yendo a los ocho años de guerra popular hemos cumplido más de cuarentaicinco mil acciones que revelan alta calidad de las acciones; el Partido militarizado se ha templado; el Ejército Guerrillero Popular se ha desarrollado y aumentado su belicosidad; y, tenemos cientos de organismos de nuevo Poder y las masas más pobres nos apoyan cada vez más. La guerra popular ha elevado la lucha de clases de nuestro pueblo a su forma más alta y eso repercute en la propia lucha de las masas impulsándolas a incorporarse por saltos y progresivamente a la guerra popular. Así la “guerra popular está volviendo el país al revés, el `viejo topo’ está hozando profundamente en las entrañas de la vieja sociedad, nadie lo detendrá, el futuro ya mora entre nosotros, la vieja y podrida sociedad se hunde irremediablemente, la revolución prevalecerá. ¡Viva la guerra popular!”. Nuestra tarea es desarrollar la guerra popular sirviendo a la revolución mundial bajo las banderas del marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento Gonzalo.

2. EL CAMINO DE CERCAR LAS CIUDADES DESDE EL CAMPO Y LA BASE DE APOYO REVOLUCIONARIA

El Presidente Mao ha establecido el camino de cercar las ciudades desde el campo y su médula las Bases de apoyo, teniendo en cuenta que los poderosos imperialistas y sus reaccionarios aliados chinos se hallaban atrincherados en las principales ciudades y que si la revolución se negaba a capitular y quería perseverar en la lucha tenía que convertir las atrasadas zonas rurales en avanzadas y sólidas Bases de apoyo, en grandes baluartes militares, políticos, económicos y culturales de la revolución desde donde luchar contra el fiero enemigo, que atacaba las zonas rurales utilizando las ciudades, y llevar paso a paso la revolución a la victoria completa a través de una guerra prolongada.

En base a esta tesis maoísta, el Presidente Gonzalo ha establecido llevar adelante una guerra popular unitaria donde el campo es el teatro principal de las acciones armadas, pues, en nuestro país tenemos una inmensa mayoría de masa campesina y ahí deben construirse las Bases de apoyo ya que, como dice el Presidente Mao: “La prolongada lucha revolucionaria sostenida en tales Bases de apoyo revolucionarias es, en lo fundamental, una guerra de guerrillas de los campesinos dirigida por el Partido Comunista de China. Por lo tanto, es erróneo ignorar la necesidad de utilizar las zonas rurales como Bases de apoyo revolucionarias, desatender el arduo trabajo en los campesinos y descuidar la guerra de guerrillas”. Pero, además, el Presidente Gonzalo especifica que en las ciudades como complemento se deben llevar adelante acciones armadas ya que como lo demuestra la experiencia internacional y la nuestra, esto es factible; y, saca lección de, por ejemplo, lo que pasó a la guerrilla en Filipinas que se refundió en el campo y dejó quietas las ciudades, especialmente la Capital, provocando el aislamiento de las guerrillas. En Brasil, los revolucionarios también aplicaron acciones armadas en campo y ciudad, sólo que no especificaron cuál era principal. En Vietnam se han hecho importantes acciones armadas también en las ciudades. Asimismo, teniendo en cuenta las peculiaridades de las ciudades en América Latina, donde el porcentaje del proletariado y de masas pobres en ciudades es elevado, las masas están prestas a desarrollar acciones de complemento a las del campo; sólo que en las ciudades no se construye el nuevo Poder, Base de apoyo, sino Frente concretado en Movimiento Revolucionario de Defensa del Pueblo con Centros de Resistencia que hacen la guerra popular y preparan la futura insurrección, que se dará cuando las fuerzas del campo asalten las ciudades en combinación con la insurrección desde dentro.

Las Bases de apoyo son las bases estratégicas sobre las cuales se apoyan las fuerzas guerrilleras para cumplir sus tareas estratégicas y lograr el objetivo tanto de conservar y aumentar sus fuerzas como de aniquilar y arrojar al enemigo. Sin tales Bases estratégicas no habría nada en que apoyarse para ejecutar cualquiera de nuestras tareas estratégicas y alcanzar el objetivo de la guerra.

El Presidente Mao plantea tres requisitos para la creación de las Bases de apoyo: tener fuerzas armadas, derrotar al enemigo y movilizar a las masas. Estos se han especificado en nuestra guerra popular cuando en 1982, aplicando el Plan de Desplegar la guerra de guerrillas en su parte de Batir al enemigo se apuntó a arrasar las relaciones feudales de producción, se asaltaron puestos policiales, se aplicaron aniquilamientos selectivos del poder gamonal y así las fuerzas policiales abandonaron el campo y se replegaron en las capitales provinciales; las autoridades del viejo Poder renunciaron masivamente, generándose vacío de Poder y decenas de miles de masas fueron movilizadas, es en estas condiciones que surgen las Bases de apoyo que se especifican en los Comités Populares clandestinos. Es, pues, erróneo tomar dogmáticamente la experiencia china ya que si las condiciones estaban dadas y los principios regían había que construir las Bases de apoyo; acordar esto implicó una lucha contra el derechismo que argumentaba que no se había derrotado grandes fuerzas enemigas, cuando el problema es que las fuerzas enemigas habían abandonado el campo como consecuencia de la derrota de sus planes políticos y militares.

El Presidente Gonzalo ha establecido un sistema de Bases de apoyo rodeado por zonas guerrilleras, zonas de operaciones y puntos de acción teniendo en cuenta las condiciones políticas y sociales, la tradición de lucha, los caracteres geográficos y el desarrollo del Partido, del Ejército y de las masas.

Es fundamental sostener la validez del camino de cercar las ciudades desde el campo y su médula la Base de apoyo ya que, con guerrillas de insurrectos errantes el Ejército Guerrillero Popular no tendría la Base de apoyo que viene a ser la retaguardia que lo sustenta y tampoco se construiría nuevo Poder. Estamos totalmente en contra del foquismo.

3. LA GUERRA PROLONGADA

La guerra popular es prolongada porque deriva de la correlación entre los factores del enemigo y los nuestros que están determinados por las siguientes cuatro características fundamentales: La primera es que el Perú es una sociedad semifeudal y semicolonial sobre la cual se desenvuelve un capitalismo burocrático; la segunda es que el enemigo es fuerte; la tercera es que el Ejército Guerrillero Popular es débil; y, la cuarta es que el Partido Comunista dirige la guerra popular. De la primera y cuarta características se desprende que el Ejército Guerrillero Popular puede crecer y derrotar al enemigo; de la segunda y tercera características se desprende que el Ejército Guerrillero Popular no puede crecer con mucha rapidez ni derrotar pronto a su enemigo. Estas peculiaridades determinan el carácter prolongado de la guerra.

El enemigo es fuerte y nosotros somos débiles, en eso reside el peligro de nuestra derrota pero el enemigo tiene una sola ventaja, el numeroso contingente de sus fuerzas y el armamento con que cuenta, pero todos los demás aspectos constituyen sus puntos débiles: su objetivo es defender el viejo y podrido Poder del Estado terrateniente-burocrático; tiene una línea militar burguesa; es un ejército mercenario; no tiene disciplina consciente y su moral es baja; tiene fuertes contradicciones entre oficiales y soldados y está desprestigiado ante las masas; además, la base misma del ejército reaccionario son de procedencia obrera y campesinos quienes pueden ser desintegrados ante una guerra injusta; por lo demás las fuerzas armadas en el Perú nunca han ganado guerras y son expertas en derrotas. Además, ellas han contado y cuentan con el apoyo de la reacción internacional pero nosotros contamos con el apoyo de las naciones oprimidas, de los pueblos del mundo y el proletariado internacional, que son las fuerzas nuevas.

El Ejército Guerrillero Popular tiene un solo punto débil, su insuficiente desarrollo y los restantes aspectos constituyen valiosas ventajas: lleva adelante una guerra popular por crear un nuevo Poder; tiene una línea militar proletaria, dirigido absolutamente por el Partido Comunista; está basado en el valor de clase y el heroísmo revolucionario por tanto tiene una disciplina consciente, su moral es alta y hay estrecha unión entre oficiales y soldados y es un ejército compuesto por el mismo pueblo, obreros y campesinos principalmente pobres.

Pero el hecho objetivo es que hay una disparidad grande entre las fuerzas del enemigo y las fuerzas nuestras y para pasar, nosotros, de débiles a fuertes requerimos un tiempo en el cual los defectos del enemigo se expresen y nuestras ventajas se desarrollen. Por eso decimos que el ejército nuestro es aparentemente débil pero en esencia es fuerte y el ejército enemigo es aparentemente fuerte pero en esencia débil. Así, para pasar de débiles a fuertes tenemos que llevar adelante la guerra prolongada y ésta tiene tres etapas: la primera es el período de la ofensiva estratégica del enemigo y la defensiva estratégica nuestra. La segunda será el período de la consolidación estratégica del enemigo y de nuestra preparación para la contraofensiva. La tercera será el período de nuestra contraofensiva estratégica y de la retirada estratégica del enemigo.

El Presidente Gonzalo así nos enseña que la guerra popular es prolongada, larga, cruenta pero victoriosa y nos dice que el tiempo de su duración se extenderá o acortará dentro de su carácter prolongado en la medida que más combatamos ceñidos a la línea militar proletaria, pues el derechismo es el peligro principal que puede causar serios tropiezos a la guerra.

Hoy nos encontramos en el período de la ofensiva estratégica del enemigo y de defensiva estratégica nuestra y tenemos que potenciar la guerra popular aplicando la guerra de guerrillas generalizada sentando bases para la siguiente etapa pagando el costo que sea necesario pero bregando porque sea el menor posible.

II. CONSTRUCCION DEL EJERCITO GUERRILLERO POPULAR

Para librar la guerra popular se tiene que contar con la forma principal de organización que es el Ejército Guerrillero Popular, pues, la columna vertebral del viejo Estado es la fuerza armada reaccionaria y para destruir el viejo Estado hay que destruir sus fuerzas armadas reaccionarias y el Partido tiene que contar con un poderoso ejército: “Sin un ejército popular nada tendrá el pueblo”, así nos enseña el Presidente Mao.

La construcción del Ejército se ve en la línea de construcción basada en el marxismo- leninismo-maoísmo, pensamiento Gonzalo. En síntesis, el Presidente Gonzalo ha aportado con incorporar las milicias al Ejército Guerrillero Popular, su creación como tal es un paso al mar armado de masas y solución de pasar de masas desorganizadas a masas militarmente organizadas.

III. ESTRATEGIA Y TACTICA

El Presidente Gonzalo destaca siete puntos sobre estrategia y táctica del Presidente Mao especificando algunos de ellos, a éstos hay que prestarles suma atención para la dirección de la guerra popular.

1. Sobre Estrategia y Táctica. Parte de la tesis del Presidente Mao de que la tarea de la estrategia como ciencia es estudiar las leyes de la dirección de operaciones militares que influyen sobre la situación de la guerra en su conjunto. La tarea de la ciencia de las campañas y de la táctica es estudiar las leyes de la dirección de operaciones militares de carácter parcial. Y hace un desarrollo estratégico de cómo conducir la guerra en el conjunto del país y en cada zona, teniendo en cuenta su vinculación con la situación internacional; nos plantea los ejes, sub ejes, direcciones de movimiento y líneas de movimiento los cuales nos permiten mantener el rumbo estratégico de la guerra en cualquier circunstancia y enfrentar todo tipo de operaciones políticas y militares que monte la contrarrevolución. Sobre esta base, establece el Plan Militar Nacional que es estratégicamente centralizado y tácticamente descentralizado, partiendo de que todo plan es una ideología, que debe reflejar la realidad y los vericuetos que ésta ha de expresar; tomando a Stalin, liga estrategia con táctica y establece los Planes estratégico- operativos que en concreto son cómo la estrategia se vincula con las operaciones tácticas; y así, cada Comité tiene que elaborar sus Planes estratégico-operativos dentro del Plan estratégico general y específicamente dentro del Plan estratégico-operativo común a todo el Partido.

La disposición correcta emana de la justa decisión del mando, todo plan militar debe basarse en reconocimientos indispensables y en un cuidadoso estudio de la situación del enemigo, la situación propia y las interrelaciones de ambas, esto es, siempre deben tenerse presentes “las dos colinas”; debe guiarse por una estrategia política y por una estrategia militar.

Para la elaboración de los Planes siempre tenemos en cuenta los siguientes lineamientos generales: 1) La lucha de clases internacional entre revolución y contrarrevolución; la ideología; el movimiento comunista internacional; el MRI. 2) La lucha de clases en el país; la contrarrevolución; la coyuntura política; la guerra contrasubversiva. 3) El desarrollo de la guerra popular; balance; leyes y lecciones. 4) Necesidad de investigar. 5) La guerra popular y la construcción. 6) La guerra popular y las masas. 7) La lucha de dos lineas. 8) Programación y Cronograma. 9) Actitud y consignas. “¡Ser superiores a las dificultades y conquistar victorias más altas!”.

En casi 8 años de guerra popular tenemos cuatro planes: Plan de Inicio; Plan de Desplegar; Plan de Conquistar Bases; y, Plan de Desarrollar Bases.

2. Principio básico de la guerra. Todos los principios orientadores de las operaciones militares provienen de un solo principio básico: hacer todo lo posible por conservar las propias fuerzas y aniquilar las del enemigo. Toda guerra impone un precio, a veces sumamente elevado y para conservar nuestras fuerzas tenemos que aniquilar las del enemigo, pero para aniquilar al enemigo tenemos que pagar un costo a fin de preservar el conjunto. El Presidente Gonzalo nos enseña que hay que estar dispuestos a pagar el más alto costo de la guerra pero que debemos bregar porque éste sea el menor posible, es una contradicción y el problema reside en actitud y buena planificación y es principalmente una cuestión de mandos. Nos forja en el “reto a la muerte”, en “heroicidad revolucionaria” y en “conquistar lauros a la muerte”. En la guerra siempre vemos los dos aspectos, el destructivo y el constructivo y principal es el segundo.

3. La táctica guerrillera o táctica básica. “Cuando el enemigo avanza, retrocedemos; cuando el enemigo se detiene, le hostigamos; cuando el enemigo se fatiga, le atacamos; cuando el enemigo se retira, le perseguimos”. Esta táctica básica hay que encarnarla y aplicarla dando vueltas con el enemigo y buscando su punto débil para golpearlo.

4. Campañas de “cerco y aniquilamiento” y las contracampañas, forma principal de la guerra popular. Es una ley que la contrarrevolución para aplastar la revolución desate campañas de cerco y aniquilamiento contra cada unidad del Ejército Guerrillero Popular o contra las Bases de apoyo; las operaciones del Ejército Guerrillero Popular adoptan la forma de contracampañas y el Presidente Mao ha establecido nueve pasos para aplastar una campaña de cerco y aniquilamiento: 1) La defensa activa; 2) La preparación de una contracampaña; 3) La retirada estratégica; 4) La contraofensiva estratégica; 5) La iniciación de la contraofensiva; 6) La concentración de fuerzas; 7) La guerra de movilidad; 8) La guerra de decisión rápida; y, 9) La guerra de aniquilamiento. El Presidente Gonzalo aplicando esta ley a las condiciones de nuestra guerra popular nos ha planteado las cinco partes de la campaña, las cuales nos permiten derrotar los planes políticos y militares de la reacción; teniendo cada campaña un objetivo político y militar específico cumpliéndose con sorpresa, golpeando cuando queremos, donde queremos y como queremos. También ha especificado los cinco pasos que debe seguir cada una de las acciones militares sirviendo siempre al objetivo político, combatiéndose los criterios de acción por acción. Nos remarca la importancia de diferenciar la esencia de la apariencia de los movimientos del enemigo; y también nos ha establecido las cuatro formas de lucha de la guerra popular: 1) La acción guerrillera con sus dos formas el asalto y la emboscada; 2) El sabotaje; 3) Aniquilamiento selectivo; y 4) Propaganda y agitación armadas; así como los diversos procedimientos.

5. Papel estratégico de la guerra de guerrillas. El Presidente Mao ha elevado la guerra de guerrillas a nivel de estrategia, antes de él solamente se la consideraba como un problema táctico, que no servía a decidir el desenlace de la guerra; pero si bien la guerra de guerrillas no decide la guerra porque ésta necesita de guerra regular, cumple una serie de tareas estratégicas que llevan al desenlace favorable de la guerra. Concebimos la guerra de guerrillas en vasta escala, guerra de guerrillas generalizada que tiene que sostener la guerra prolongada y encarnizada, de ahí que apliquemos los 6 problemas estratégicos de la guerra de guerrillas: 1) Iniciativa, flexibilidad y planificación en la realización de operaciones ofensivas dentro de la guerra defensiva, batallas de decisión rápida dentro de la guerra prolongada y operaciones en las líneas exteriores dentro de la guerra en las líneas interiores. 2) Coordinación con la guerra regular. 3) Creación de Bases de apoyo. 4) Defensa estratégica y ataque estratégico en la guerra de guerrillas. 5) Transformación de la guerra de guerrillas en guerra de movimientos. 6) Relaciones de mando.

6. Los diez principios militares. En diciembre de 1947 el Presidente Mao sintetizó magistralmente en 10 principios militares la línea estratégica justa y correcta seguida en más de 20 años de guerra popular, como se ve en su escrito “La situación actual y nuestras tareas”, parte tercera. Estos principios nosotros los aplicamos y es muy importante profundizar su encarnamiento.

7. Resumen brillante de estrategia y táctica. El Presidente Mao ha resumido de manera brillante la estrategia y la táctica de la guerra popular en la siguiente frase: “Ustedes combaten a su manera y nosotros a la nuestra: combatimos cuando podemos vencer y nos marchamos cuando no podemos”.

“En otras palabras, ustedes se apoyan en el armamento moderno y nosotros en las masas populares con una alta conciencia revolucionaria; ustedes ponen en pleno juego su superioridad y nosotros la nuestra; ustedes tienen sus métodos de combate y nosotros los nuestros. Cuando ustedes quieren atacarnos, no les permitimos hacerlo y ni siquiera encontrarnos. Pero cuando nosotros los atacamos a ustedes, damos en el blanco, les asestamos golpes certeros y los aniquilamos. Cuando podemos aniquilarlos, lo hacemos con toda decisión; cuando no podemos aniquilarlos, tampoco nos dejamos aniquilar por ustedes. El no combatir cuando hay posibilidad de vencer es oportunismo. El obstinarse en combatir cuando no hay posibilidad de vencer es aventurerismo. Todas nuestras orientaciones estratégicas y tácticas se basan en nuestra voluntad de combatir. Nuestro reconocimiento de la necesidad de marcharnos se basa ante todo en nuestro reconocimiento de la necesidad de combatir. Cuando nos marchamos, lo hacemos siempre con miras a combatir y a aniquilar final y completamente al enemigo. Sólo apoyándonos en las amplias masas populares, podemos llevar a la práctica esta estrategia y esta táctica. Y aplicándolas, podemos poner en pleno juego la superioridad de la guerra popular y constreñir al enemigo a la posición pasiva de ser golpeado, por superior que sea en equipos y sean cuales fueren los medios que emplee, conservando siempre la iniciativa en nuestras manos”. Citado en “¡Viva el triunfo de la guerra popular!”, setiembre de 1965.

La aplicación de este principio nos permite demostrar la invencibilidad de la estrategia superior de la guerra popular, porque el proletariado como última clase en la historia ha creado su forma superior de guerra y ninguna otra clase, entre ellas la burguesía con sus más altos estrategas políticos y militares es capaz de vencerla, que sueñe la reacción en elaborar “estrategias superiores” a la guerra popular porque están condenadas al fracaso ya que están contra la historia. Nuestra guerra popular en casi ocho años arde victoriosa demostrando la invencibilidad de la guerra popular.

Los militantes del Partido Comunista del Perú asumimos cabal y completamente la línea militar del Partido, establecida por el Presidente Gonzalo que basándose en lo más alto que ha creado el proletariado internacional, el marxismo-leninismo-maoísmo ha especificado con el pensamiento Gonzalo nuestra línea militar, dotándonos de una arma invencible, la guerra popular unitaria campo principal y ciudad complemento, que como forma principal de lucha la llevamos adelante siendo una antorcha encendida ante el mundo pregonando la validez universal del siempre vivo marxismo-leninismo-maoísmo.

¡VIVA LA LINEA MILITAR DEL PARTIDO!

¡LA GUERRA POPULAR ES INVENCIBLE!

1988

PCP